domingo, 1 de julio de 2012

¡POR ESO PELEO! A 21KM DE LEÓN


http://revolucionanonyma.blogspot.com.es/2012/06/cronica-marcha-noroeste-primera-etapa.html


Han pasado trece días desde que publique esta entrada, catorce desde que a estas horas había cogido el bus hacía Santiago de Compostela desde Valladolid, viendo como pasaba por los pueblos de los que ahora vengo caminando hasta León. Aún puedo percibir la humedad que había en Santiago, esa paz que tuve al bajarme de la estación cargando con el peso de la mochila, en plena noche, sin saber a donde ir, tan solo dirigirme a Rua do Cruceiro donde se encontraba mi albergue. Aún puedo sentir el miedo que tenía en el bus  a encontrarme al día siguiente solo como así sucedería, sin saber que hacer. Aún capto los primeros momentos en los que ví que no salía nadie de Santiago y me tocaba salir solo en una helada mañana de un 18 de junio, caminando hacía O Pino, viendo como llegaban los primeros peregrinos de la mañana, y a mí me tocaba regresar hasta León supuestamente, bajo un sueño al que día tras día, en solitario, me aferraba. Y recuerdo cuando llegué a O Pino y pasé la primera noche en el césped de un patio trasero del dueño de un bar, contando las etapas que me quedaban, los largos y duros días que me esperaban, caminando hacía un sueño, con miedo, con tristeza, solo. Aún percibo el dolor de mi cuerpo que cansado, se perdía por los senderos de mi madre Galicia, y de como mi alma comenzó a desnudarse en medio de aquel viaje hacía los abismos de mi corazón. Aún percibo también como llegó un momento en el que me desquité de mis miedos y decidí que no habría lugar para la rendición, que si tenía que caer caería, de aquí en adelante, más allá de León, más allá de Madrid...


Y ahora estoy a 21,5 km de León tras haber salido de Hospital de Órbigo y haber llegado a Villadango, a punto de cumplir una parte de mi viaje que ha sido importantisima para mí, que me ha cambiado por dentro, y atrás ha quedado mi juventud y ahora soy un hombre, un hombre dispuesto a combatir por la libertad, con orgullo y con humildad y por supuesto con valor. Porque ahora tras haber pasado esta dura prueba sé de los motivos verdaderos por los que peleo, más allá de todo lo que me rodea, por superar un algo y ser un hombre transcendental. Pues quiero abrazar la fé de los héroes, de los que se rebelan y luchan contra su destino, y dan sus vidas si es necesario por un mundo al que aman pero que les odian. Quiero morir peleando, pues estoy harto y ende cabreado, y mi cabreo es tan grande como las ganas que tengo de seguir hasta el final, venciendo todos los obstáculos que tenga que superar, saltando y sonriendo, cantando, al sonido de las gaitas celtas que resuenan en mi corazón gallego.


Porque vivo en mundo de esclavitud, en donde la humanidad se ha vendido al materialismo, en donde las personas son herramientas y tienen miedo las unas de las otras a mostrar su verdadera identidad: Su humanidad. ¡POR ESO PELEO!




Porque mientras nosotros vivimos al abrigo de nuestros amos, millones de personas son explotadas, asesinadas sin miramientos, miles de familias quedan rotas, tan solo por nuestra búsqueda obsesiva de la falsa felicidad ubicada en el materialismo. ¡POR ESO PELEO!


Porque veo a seres inocentes, a animalitos ser asesinados al abrigo de una masa de borregos que paga por ver y deleitarse con su muerte, y a ello le llaman cultura y tradición. ¡POR ESO PELEO!


Porque estoy harto de ver como se dan miles de millones a los malditos banqueros y cientos de familias son deshauciadas cada día o explotadas por esos señores de corbata. ¡POR ESO PELEO!


Porque ya no hay libertad, si acaso nunca la hubo, pero ahora llaman democracia y libertad al acto de maltratar al pueblo que harto, se rebela contra sus gobernantes alías políticos, al amparo de una policia sumisa y trastornada que ha pérdido el sentido del deber de defender a la gente de la calle que es la que la paga, tan solo por cobrar cuatro miseros duros. ¡POR ESO PELEO!


Porque estoy cansado de ver a una sociedad aborregada bajo las ideologías creadas por este sistema para enfrentarla y que se olvide de los verdaderos enemigos. ¡POR ESO PELEO!


Porque veo a borregos y borregas, alias jóvenes desperdiciar, malgastar sus vidas peleandose entre ellos y ellas, por alcohol, drogas, por dinero, por cosas banales que solo conducen a una falsa sensación de efimera felicidad, y a un estrepitoso fracaso en sus vidas. ¡POR ESO PELEO!


Porque veo a un barco llamado España hundirse en la más absoluta de las noches, en el más frío de los oceános, carcomida por su propia historia, y mientras, los pasajeros rien, beben, se matan entre ellos, mientras ven un campeonato de ladrones llamado Eurocopa, en donde 12 valientes cobraran cada uno 300000 euros más contratos publicitarios y demás, tan solo por dar pataditas a un balón. ¡POR ESO PELEO!


Porque veo a un mundo en llamas en donde solo hay odio. ¡POR ESO PELEO!


Porque nadie esta por encima de nadie, ningun ser es rey de nada ni de nadie, todos somos libres y no estamos bajo nada. La libertad no pertenece a tierras, ni a mares, ni a países, ni a grupos de población, a nadie, la libertad es libre como tal. ¡POR ESO PELEO!


Y porque estoy dispuesto a acabar con este estado y este sistema del nuevo órden mundial aunque me cueste la vida, harto, cabreado ya de tanta miseria, de tanta hipocresía, y formo parte de un grandioso ejercito de personas y seres libres dispuestas a combatir contra cualquier forma de opresión.¡POR ESO PELEO!


Y por supuesto, porque mañana llegaré y tomaré León y en 20 días conquistaré Madrid. ¡POR ESO PELEO!


¡SALUD Y VICTORIA!










1 comentario:

  1. Ánimo. Alex.
    respecto al aborregamiento, no es exclusivo de los jóvenes. Conozco a muchas personas, a las que se le supone llena de experiencias, que sucumben ante la telebasura, y solo les preocupa un marcador deportivo, o las andanzas de personajillos televisivos.
    Pero tú no cedes, paso a paso, sigues adelante, y das ejemplo a cada metro que recorres.
    Mientras, desde el otro lado de tu blog, muchos estamos pendientes de tu hazaña, deseando que llegue la crónica diaria, y comprobamos como no sólo no cejas en tu empeño, sino que encuentras razones, duras razones, para redoblar los esfuerzos.

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